El queso de hierbas es un queso neerlandés al que, durante su elaboración, se añaden hierbas enteras o molidas y especias a la cuajada. El resultado es un queso con una base cremosa y un acento cálido y aromático que se aprecia en cada bocado. Desde la clásica ortiga y la pimienta hasta variantes modernas con sambal o hierbas italianas: la familia es más amplia de lo que mucha gente cree. En este blog repasamos los tipos más conocidos, explicamos cómo se elabora el queso de hierbas y damos consejos para servirlo en la tabla y en la cocina.
¿Qué es exactamente el queso de hierbas?
El queso de hierbas es un término genérico para los quesos holandeses a los que se añaden hierbas o especias durante el proceso de elaboración. Las hierbas se incorporan a la cuajada en la cuba quesera, antes de prensar el queso. Así se distribuyen de forma uniforme y el sabor se integra perfectamente durante la maduración. La base suele ser un queso Goudse o Noord-Hollands joven o semicurado, aunque el queso de cabra también se presta muy bien a las variaciones con hierbas. Algo importante que saber: el queso de comino, con semillas enteras de comino, forma una familia propia y tiene su propia categoría. Si quieres saber más sobre esa rama aparte, lee también qué es el queso de comino.
En nuestra página de queso de hierbas encontrarás el catálogo completo de lo que tenemos disponible, desde suave y fresco hasta picante e intenso.
Los tipos de queso de hierbas más conocidos
La variedad en el queso de hierbas es enorme. Cada hierba o especia da al queso un carácter propio y encaja con una ocasión diferente. A continuación, los estilos más importantes que encontrarás en nuestra tienda.
Queso de ortiga
Probablemente el queso de hierbas más conocido. La ortiga seca aporta motas verdes al queso y un sabor ligeramente terroso y a heno que combina muy bien con una base semicurada. Nuestro queso de ortiga es lo bastante suave para el bocadillo y tiene el carácter suficiente para lucirse en la tabla de picoteo.
Queso de pimienta
El queso de pimienta existe en dos estilos. Con pimienta finamente molida obtienes un calor uniforme en todo el queso; con granos enteros encuentras momentos de intensidad justo donde muerdes. Nuestro queso de pimienta pertenece a esta última categoría y funciona de maravilla junto a una cerveza negra bien contundente.

Queso de hierbas de jardín
El comodín amigable. Una mezcla de cebollino, perejil y eneldo aporta un sabor fresco y ligeramente aromático. Ideal para el bocadillo y para familias a las que no les gusta demasiado el picante. Nuestro queso de hierbas de jardín 30+ es además más ligero en grasa que un Goudse entero normal, lo que lo hace popular entre quienes controlan el consumo de grasas.
Queso de sambal
El recién llegado picante. El sambal auténtico y, a veces, un toque de trassi dan a este queso un sabor intensamente picante con notas umami. Nuestro queso de sambal está delicioso fundido en un tostado o en dados junto a una cerveza fresca.
Queso de clavo y queso de cabra con hierbas
Algo más originales, pero sin duda merecen la pena. El queso de clavo curado tiene un sabor cálido, casi navideño, y encaja muy bien en una tabla de picoteo invernal. ¿Eres fan del queso de cabra? Prueba entonces el queso de cabra con hierbas italianas: una variante mediterránea y fresca con orégano, albahaca y tomillo.
Consejos para servir y maridajes
El queso de hierbas te da mucho juego. Saca el queso de la nevera al menos media hora antes de comer, para que las hierbas puedan liberar todo su aroma. Las variantes suaves, como las de hierbas de jardín u ortiga, combinan bien con una cerveza rubia ligera o un sauvignon blanc fresco. Para los estilos más picantes, como el de pimienta o sambal, un vino tinto con cuerpo o una cerveza negra es mejor opción. En una tabla de quesos, los quesos de hierbas forman un puente natural entre los jóvenes y los añejos: aportan carácter sin eclipsar a los demás. Combínalos con nueces, miel, uvas frescas y un buen pan para un clásico plateau. Si quieres saber más sobre cómo conservar el queso en las mejores condiciones, consulta nuestra guía de conservación del queso.

Cocinar con queso de hierbas
El queso de hierbas se funde bien y aporta sabor directo al plato, así que no necesitas añadir muchas más especias. Ralla queso de ortiga o de hierbas de jardín sobre un plato de pasta para darle más mordiente, usa queso de pimienta en una quiche o tarta salada, o funde queso de sambal sobre un tostado o nachos para un toque picante. Para platos que requieren una cocción larga conviene elegir un queso de hierbas más joven, ya que los más añejos pueden volverse algo aceitosos con el calor prolongado. También muy rico: añadir un pequeño trozo de queso de pimienta o de hierbas de jardín a la mezcla clásica de una fondue; eso lleva el conjunto a otro nivel.
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